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VIOLENCIA DE GÉNERO

Según la ONU “…por violencia contra la mujer se entiende todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”.

De  igual manera, la Ley General para el acceso de las mujeres a una vida libre de violencia, señala que se deberá entender por violencia, “…cualquier acción u omisión, basada en su género, que les cause daño o sufrimiento psicológico, físico, patrimonial, económico, sexual o la muerte tanto en el ámbito privado como en el público.”

La violencia de género se ha recrudecido en los últimos años en todo el mundo, y México no es la excepción. Pareciera que a mayor grado de concientización y de esparcimiento de las ideas de igualdad, mayor ha sido también la reacción violenta contraria que ha sumido a las mujeres en una situación de vulnerabilidad en muchos de los estados de la República.

Según el INEGI, 66 de cada 100 mujeres de 15 años y más han experimentado al menos un acto de violencia de cualquier tipo, ya sea emocional, física, sexual, económica, patrimonial o discriminación laboral, misma que ha sido ejercida por diferentes agresores, sea la pareja o exparejas, algún familiar, compañero de escuela o del trabajo, alguna autoridad escolar o laboral o bien, por amistades o personas conocidas o extrañas.

Esto es, 30.7 millones de mujeres en México han sido sujetas a actos violentos y discriminatorios alguna vez, a lo largo de su vida.

LAS MUJERES JÓVENES,

LAS MÁS EXPUESTAS A VIOLENCIA EXTREMA

Del total de defunciones por homicidio de mujeres ocurridas en 2016, el 42.4% corresponde a mujeres menores de 30 años, mientras que entre los hombres es de 37.2% de las mismas edades. Es decir, las mujeres jóvenes son las más expuestas a la violencia extrema, incluso que entre los hombres de esas edades.

CATEGORÍAS DE  LA VIOLENCIA DE GÉNERO

Para acercarnos a una comprensión más amplia de las diversas agresiones a las que han estado y están sometidas las mujeres, es necesario revisar los diversos ámbitos por los que indaga la ENDIREH (Encuesta Nacional sobre la Dinámica de  las Relaciones en los Hogares). Para ello se agruparon en tres grandes categorías: violencia de pareja, de otros agresores (violencia en la escuela, trabajo, comunitaria, familia) y discriminación en el trabajo. Ello nos permite señalar que, si bien en general 66 de cada 100 mujeres fueron víctima, al menos una vez, de cualquier tipo de abusos, incluyendo la discriminación, al combinar las dimensiones que lo integran, se aprecia que el 34.7% de ellas ha recibido agresiones o bien solo de la pareja (13 de cada 100), o bien solo de otro agresor (20.0 de cada 100), o una menor proporción (1.7%) solo fue discriminada en el trabajo. El restante 31.4% ha sido violentada por distintos agresores, incluyendo a su pareja o ex-pareja.

Datos crudos, nos indican que las mujeres que se encuentran más expuestas a la violencia de la pareja o de cualquier otro agresor son las mujeres jóvenes y de edades medias entre 20 y 39 años, particularmente entre aquellas de 20 a 34 años, ya que 70 de cada 100 mujeres de esas edades han enfrentado al menos un episodio de violencia o abuso.

Es particularmente relevante la violencia sexual que han enfrentado las mujeres jóvenes entre 18 y 29 años; en estos grupos, la mitad de ellas ha sido agredida sexualmente. Asimismo, las niñas de 15 a 17 años presentan niveles muy altos de violencia sexual, emocional y física y, a su edad, ya han sido víctimas de abusos de diversa índole.

El concepto de feminicidio surge en medio de la difícil crisis de mujeres desaparecidas y asesinadas en Ciudad Juárez, Chihuahua en los albores del siglo XXI, como una categoría para analizar la desigualdad de género y las consecuencias extremas de la misma, en la vida de las mujeres.

 

Por ello, el primer avance para su reconocimiento aparece con la promulgación de la Ley General para el acceso de las mujeres a una vida libre de violencia en 2007, con el reconocimiento legal de la “violencia feminicida”, que la define como la forma extrema de violencia, conformada por el conjunto de conductas misóginas que pueden conllevar impunidad social y del Estado y puede culminar en homicidio y otras formas de muerte violenta de mujeres.

 

Los datos muestran que las mujeres son asesinadas con mayor violencia y saña, en eventos donde se utilizan medios que producen mayor dolor, prolongan su sufrimiento antes de morir y sobre todo conllevan la aplicación de la fuerza corporal para someterlas.

LA SAÑA, DISTINTIVO DE LA VIOLENCIA FEMINICIDA

En la información disponible sobre el medio o arma utilizada para causar la muerte de la persona, se aprecia que lo más utilizado son las armas de fuego; sin embargo, existe una diferencia relevante por sexo, ya que, mientras los homicidios contra los hombres han sido perpetrados en su mayoría con arma de fuego, en el orden de 67 de cada 100 de ellos en 2016; entre las mujeres fue menor al 50 por ciento. En cambio, 36 de cada 100 mujeres fueron estranguladas, ahorcadas o sofocadas, ahogadas, quemadas, golpeadas con algún objeto o heridas con un arma punzocortante; esta proporción es tres veces mayor que entre los hombres.

 

Derivado de  lo anterior, en 2012 se aprobó una Reforma al Código Penal Federal, en el que se establece el Delito de feminicidio y se definen los criterios para investigar y determinar si tal homicidio de una mujer corresponde a un feminicidio, si al menos cumple con uno de dichos criterios. Desde entonces, las entidades federativas han incorporado en sus propios Códigos Penales ese tipo penal, no sin tropiezos y limitaciones para su aprobación, adoptando o adaptando el ya reconocido a nivel federal.

LA VIOLENCIA DE PAREJA

La falta de mecanismos para hacer efectivo el ejercicio de los derechos de las mujeres y la escasa posibilidad de acceder a la protección de las instituciones de justicia, por una parte, y la tolerancia y aceptación social de la violencia, por otra, sujetan a las mujeres a una posición vulnerable que se refleja en la elevada frecuencia y generalización de este fenómeno.

 

En el ámbito familiar, la violencia de pareja deriva también en violencia hacia los infantes, en la medida que éstos atestiguan agresiones entre los padres. En los hogares donde existen mujeres violentadas por su pareja, tienden a darse más casos de maltrato infantil que en los hogares sin violencia doméstica.

 

Vivir situaciones de violencia durante la infancia suele ser un predictor para reproducirla en la juventud y la vida adulta, tanto si se trata de hombres perpetradores, como de mujeres víctimas de la violencia de género. Estudios al respecto evidencian que las probabilidades de que una mujer sufra violencia de pareja se asocia con la presencia de antecedentes de violencia intrafamiliar durante su infancia.

La violencia de pareja inicia por lo regular durante las relaciones de noviazgo, y en la mayoría de los casos continúa y se acentúa en la vida conyugal; en una proporción importante sigue manifestándose después de terminada la relación violenta, con agresiones hacia la mujer por parte de la ex pareja.

De  diversos realizados a las relaciones violentas,

se han observado los siguientes aspectos relevantes:

     

        °Las consecuencias de la violencia al interior de  las familias              son tan graves como las agresiones de  extraños

 

        °La violencia física, sexual y emocional es cometida en su

         mayoría por hombres en contra de mujeres

 

        °Los agresores no exhiben psicopatología diagnosticable

  

        °El consumo de alcohol puede exacerbar la violencia, pero no

         es la causa que la provoca

        °En la mayor parte de las parejas que experimentan violencia,

         ésta se presenta desde el inicio de la relación, incluso desde

         el noviazgo

        °Se ha observado cierta tolerancia hacia los comportamientos

         violentos y cierta cronicidad que muestra que las mujeres +

         permanecen en una relación violenta un promedio de 10 años

        °El límite o alto a la violencia de pareja está relacionado con la

         intervención de algún hijo(a), generalmente adolescente.

LA VIOLENCIA DE PAREJA

Los actos violentos hacia las mujeres pueden conjuntarse a partir de su ámbito de ocurrencia (escolar, laboral, comunitario, familiar, pareja). En el ámbito laboral, esta violencia puede diferenciarse de acuerdo con los factores sobre los que opera como la religión y el género.

Esta forma de violencia hacia las mujeres se manifiesta en la negación del ejercicio igualitario de derechos y oportunidades en el ámbito laboral. El 26.6% de las mujeres, de 15 años y más, que trabajan o trabajaron alguna vez han experimentado algún acto violento, principalmente de tipo sexual y de discriminación por razones de género o por embarazo.

Entre el 2011 y 2016, al 11.8% de las mujeres que trabajaron les fue solicitada una prueba de embarazo, aun cuando en el artículo 149 Ter del Código Penal Federal se estipulan sanciones penales y administrativas que van desde uno a tres años de prisión; 150 a 300 días de trabajo a favor de la comunidad y hasta 200 días de multa al que por razones de origen o pertenencia étnica o nacional, raza, color de piel, lengua, género, sexo, preferencia sexual, edad, estado civil, origen nacional o social, condición social o económica, condición de salud, embarazo, opiniones políticas o de cualquier otra índole niegue o restrinja derechos laborales.

Tipo de agresiones contra mujeres ocurridas en el trabajo

LA ALARMANTE SITUACIÓN ACTUAL

En enero de 2020, se registraron un total de 73 feminicidios, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública publicadas este jueves. Esto significó una ligera baja respecto al mismo mes de 2019, cuando se cometieron 75 feminicidios.
A pesar de esta disminución, los feminicidios siguen por arriba de las cifras de años anteriores: en enero de 2018, hubo 69 feminicidios; en enero de 2017, 51; en enero de 2016, 44; y en enero de 2015, 33.

A inicios de  este año, los delitos considerados de alto impacto, como el homicidio doloso, secuestro, extorsión y robo de vehículo, entre otros registraron una baja con relación a enero de 2019. El delito de feminicidio se mantuvo. En enero de 2020 se iniciaron en México 72 carpetas de investigación contra 71 que se iniciaron en enero de 2019.

En el caso de víctimas la cifra pasó de 75 en enero de 2019 a 73 en enero de 2020, es decir un 2.6 por ciento menos

No obstante, otros delitos donde la mujer es mayormente la víctima sí tuvieron incremento. Por ejemplo, el abuso sexual creció 13 por ciento al pasar de mil 572 carpetas de investigación a mil 779, el acoso sexual creció 59 por ciento ya que pasó de 228 casos en enero de 2019 a 363 durante enero de 2020. El hostigamiento sexual creció 91 por ciento, al pasar de 67 carpetas de investigación a 128.

La violación simple creció 6.7 por ciento, violación equiparada 10 por ciento, violencia intrafamiliar 18 por ciento, violencia de género distinta a la intrafamiliar 38 por ciento y corrupción de  menores 33 por ciento.

COLABORACIÓN DE  NUESTRA FIRMA

Lejos de toda esta información que son datos fríos y números de estadísticas, lo relevante es que la violencia de género se trata de una problemática que ha ido en aumento, cobrando vidas de miles de mujeres e inclusive de niñas. De ahí la importancia de la participación de cada sector de la sociedad, contribuyendo en la medida de sus posibilidades, para erradicarla.
 

Por ello, nuestra firma CHILIAN & PIÑAS, ABOGADOS Y ASOCIADOS se suma a la lucha en contra de  la violencia de  género, brindando asesoría a todas las mujeres que se vean inmersas en una situación violenta, ya sea en el ámbito familiar o laboral, encaminándolas a aquellas instancias para su pronta atención e implementando un programa de labor social con apoyo gratuito de representación legal en los juicios de  divorcio  y  laborales, en casos de suma urgencia y necesidad.
Si tú no eres víctima de violencia de  género, pero conoces a alguien que necesite ayuda,
COMPARTE ESTA INFORMACIÓN, necesitamos hacer una gran labor de difusión para salvar vidas. Todos debemos contribuir.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

“Rompe el silencio. Cuando seas testigo de la violencia contra las mujeres no te quedes de brazos cruzados. ¡Actúa!”

Ban Ki Moon.- Diplomático y antiguo secretario general de las Naciones Unidas; con ésta frase expresa la necesidad de que los testigos y quienes perciben los maltratos no se limiten a ignorarlos, sino que ayuden a las víctimas y denuncien los actos de violencia.

Referencias de consulta

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